El almacenamiento de energía mediante aire líquido emerge como una alternativa para respaldar la expansión de las energías renovables y estabilizar las redes eléctricas.
Baterías de aire líquido: la tecnología que busca resolver el gran desafío de la energía renovable

Una nueva etapa para la energía renovable
A medida que el uso mundial de electricidad renovable se acelera y supera por primera vez al carbón, surge un desafío estructural: cómo almacenar la energía cuando no hay sol ni viento.
Mientras las baterías de litio y las centrales hidroeléctricas de bombeo lideran hoy el respaldo energético, una industria emergente sostiene que existe una alternativa complementaria con gran potencial: el almacenamiento de energía mediante aire líquido.
El primer proyecto comercial del mundo
Cerca de Carrington, en el noroeste de Inglaterra, se construye la primera instalación comercial de almacenamiento energético con aire líquido. El proyecto, liderado por la empresa Highview Power, contempla un complejo industrial con grandes tanques que almacenarán aire comprimido y enfriado hasta su estado líquido.
El sistema utiliza excedentes de energía renovable para cargar el proceso y libera electricidad cuando la demanda supera la oferta, ayudando a estabilizar la red.
El problema de la intermitencia energética
A diferencia de las centrales térmicas, que pueden activarse según la demanda, las energías renovables son intermitentes. Esto genera dos riesgos: déficit de suministro en períodos sin generación y exceso de electricidad que puede dañar la red.
El almacenamiento a escala de red se ha convertido así en una pieza clave de la transición energética.
Baterías, bombeo hidráulico y nuevas soluciones
Durante décadas, la hidroeléctrica de bombeo ha sido la principal tecnología de almacenamiento, con 160 GW de capacidad global en 2021. En paralelo, las baterías a gran escala crecieron de 1 GW en 2013 a más de 85 GW en 2023, según la Agencia Internacional de la Energía.
El almacenamiento con aire líquido, aunque propuesto desde 1977, recién ha cobrado protagonismo en los últimos años.
¿Cómo funciona el aire líquido?
El proceso se divide en tres etapas:
- Captura y limpieza del aire ambiente
- Compresión a alta presión
- Enfriamiento hasta su licuefacción
Cuando la red necesita energía, el aire líquido se evapora, se expande y mueve turbinas que generan electricidad. El aire se libera luego nuevamente a la atmósfera.
Gracias a sistemas de recuperación térmica, la eficiencia puede superar el 60%, acercándose al 70%.
Una solución a escala de red
La planta de Carrington podrá almacenar 300 megavatios-hora, suficientes para cubrir breves interrupciones eléctricas de hasta 480.000 hogares.
La turbina comenzará a operar en 2026, con el sistema completo previsto para 2027. Además de vender energía, la planta permitirá estabilizar la red sin recurrir a centrales de gas, reduciendo costos y emisiones.
Viabilidad económica y desafíos
Estudios del MIT muestran que el almacenamiento con aire líquido aún enfrenta desafíos financieros, aunque destaca por su bajo costo nivelado, estimado en US$45 por MWh, frente a US$120 del bombeo hidráulico y US$175 de las baterías de litio.
Si bien ninguna tecnología es hoy plenamente rentable sin apoyo estatal, el aire líquido se perfila como una opción competitiva para almacenamiento de largo plazo.
El futuro será híbrido
Expertos coinciden en que las redes eléctricas del futuro dependerán de una combinación de tecnologías: bombeo hidráulico, baterías y aire líquido.
“Estamos reconstruyendo las redes eléctricas a nivel global para adaptarlas a la nueva generación energética”, afirma Richard Butland, CEO de Highview Power. En ese escenario, el aire líquido podría convertirse en un aliado estratégico de la transición verde.
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