México, Ecuador, Brasil y Haití comparten en 2025 un indicador que genera creciente preocupación en la región. De acuerdo con el más reciente Índice Global de Conflictos elaborado por la organización ACLED, los cuatro países se encuentran entre los 10 más peligrosos del mundo, considerando variables como mortalidad, riesgo para civiles, expansión territorial de los conflictos y número de grupos armados activos. El ranking ubica a México en el cuarto lugar, posición que mantiene respecto de 2024, solo por debajo de territorios afectados por guerras abiertas como Palestina, Myanmar y Siria. Ecuador, en tanto, asciende al sexto puesto, tras escalar 36 posiciones en un solo año debido al fuerte incremento de la violencia criminal. Brasil y Haití ocupan los lugares siete y ocho, respectivamente, impulsados por la expansión de pandillas que disputan territorios y desafían la capacidad de control estatal. México: violencia criminal y ataques contra autoridades Según ACLED, el repunte de la violencia en México responde, entre otros factores, a la fractura interna del Cártel de Sinaloa tras la captura en 2024 de Ismael Zambada, conocido como “El Mayo”. La organización advierte que este quiebre ha reconfigurado el mapa criminal en varios estados, alimentando nuevos focos de violencia. En el estado de Sinaloa, los homicidios aumentaron hasta en un 400 % durante el año posterior a la detención del líder criminal, cifra que contrasta con los mensajes del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, que destacan una reducción de la violencia a nivel nacional. ACLED subraya además el incrementoLeer +
México, Ecuador, Brasil y Haití figuran entre los países más peligrosos del mundo en 2025, según ACLED

México, Ecuador, Brasil y Haití comparten en 2025 un indicador que genera creciente preocupación en la región. De acuerdo con el más reciente Índice Global de Conflictos elaborado por la organización ACLED, los cuatro países se encuentran entre los 10 más peligrosos del mundo, considerando variables como mortalidad, riesgo para civiles, expansión territorial de los conflictos y número de grupos armados activos.
El ranking ubica a México en el cuarto lugar, posición que mantiene respecto de 2024, solo por debajo de territorios afectados por guerras abiertas como Palestina, Myanmar y Siria. Ecuador, en tanto, asciende al sexto puesto, tras escalar 36 posiciones en un solo año debido al fuerte incremento de la violencia criminal.
Brasil y Haití ocupan los lugares siete y ocho, respectivamente, impulsados por la expansión de pandillas que disputan territorios y desafían la capacidad de control estatal.
México: violencia criminal y ataques contra autoridades
Según ACLED, el repunte de la violencia en México responde, entre otros factores, a la fractura interna del Cártel de Sinaloa tras la captura en 2024 de Ismael Zambada, conocido como “El Mayo”. La organización advierte que este quiebre ha reconfigurado el mapa criminal en varios estados, alimentando nuevos focos de violencia.
En el estado de Sinaloa, los homicidios aumentaron hasta en un 400 % durante el año posterior a la detención del líder criminal, cifra que contrasta con los mensajes del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, que destacan una reducción de la violencia a nivel nacional.
ACLED subraya además el incremento de los ataques contra políticos y funcionarios, con al menos 360 incidentes registrados en el último año, fenómeno vinculado tanto al control institucional por parte de grupos criminales como a la competencia electoral en estados como Veracruz.
Ecuador, Brasil y Haití: el avance de las pandillas
En Ecuador, la organización proyecta que 2025 podría marcar un nuevo récord de homicidios, con más de 3.600 muertes atribuibles a enfrentamientos entre bandas. ACLED identifica como causas principales la disputa entre Los Lobos y Los Choneros, la fragmentación de organizaciones criminales y el creciente rol del país como eje del narcotráfico regional.
La situación representa un desafío mayor para el presidente Daniel Noboa, quien enfrenta altos niveles de violencia con un escenario político complejo y expectativas sociales en aumento.
En Brasil, la expansión territorial de pandillas también ha elevado los niveles de letalidad. Un operativo policial realizado en octubre en Río de Janeiro contra el Comando Vermelho dejó un saldo superior a 130 muertos, reflejo de la magnitud del fenómeno.
Haití, por su parte, vive una crisis agravada desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021. Las pandillas, concentradas inicialmente en Puerto Príncipe, han extendido su control territorial, aprovechando la debilidad institucional. Frente a este escenario, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la creación de una fuerza multinacional para contener la violencia.
Militarización: una respuesta de corto alcance
La analista sénior de ACLED para América Latina y el Caribe, Sandra Pellegrini, advierte que el despliegue de fuerzas militares o policiales puede reducir la violencia solo de manera transitoria. En el mediano y largo plazo, sostiene, la militarización tiende a fragmentar a los grupos criminales, generando nuevos focos de conflicto y aumentando el riesgo de abusos por parte del Estado.
Pellegrini añade que, pese a estas advertencias, existe poco margen político para revisar estas estrategias, dado el respaldo social a las políticas de “mano dura” y la presión ejercida por Estados Unidos para intensificar el combate contra el narcotráfico en la región.
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