Mientras se pide ajuste a la ciudadanía, el Gobierno fija altos sueldos para asesores. Una contradicción que abre debate sobre prioridades.
“Cinturón apretado para Chile, sueldos millonarios en el Gobierno: la contradicción que incomoda”

Un país que se aprieta el cinturón
Chile enfrenta tiempos complejos. Se insiste en que las arcas fiscales quedaron vacías, que es necesario ajustar el gasto y que la ciudadanía debe asumir costos: alzas en combustibles, presión sobre la educación y un escenario económico incierto.
El mensaje es claro: hay que apretarse el cinturón.
La señal que genera ruido
Sin embargo, en paralelo, la Dirección de Presupuestos (Dipres) ha establecido un marco que permite que asesores del gobierno alcancen sueldos cercanos a los $10 millones mensuales.
Aunque se trata de cargos que exigen alta calificación —títulos profesionales, experiencia y posgrados—, la señal política que se transmite es, al menos, contradictoria.
El detalle de las remuneraciones
Según lo dispuesto, los llamados “asesores estratégicos” pueden percibir hasta el 90% del sueldo de la autoridad a la que asesoran.
En el caso del Presidente, esto podría traducirse en ingresos cercanos a los $9.963.058. Para asesores del comité político —Interior, Hacienda o Segpres— los montos también superan ampliamente el promedio nacional.
¿Prioridades desconectadas?
Aquí es donde surge la pregunta de fondo: ¿cómo se explica a la ciudadanía que debe enfrentar alzas y restricciones, mientras el aparato estatal mantiene —o incluso mejora— altos niveles de remuneración en cargos de confianza?
No se trata de cuestionar la necesidad de buenos profesionales en el Estado. Se trata de prioridades.
Más allá de la legalidad
Todo esto ocurre dentro del marco legal. Pero la política no solo se mide en legalidad, sino también en coherencia.
Cuando el discurso apunta a la austeridad, las decisiones deben reflejar esa misma lógica.
El riesgo de la desconexión
El mayor peligro no es el monto en sí, sino la percepción. La distancia entre la realidad cotidiana de los ciudadanos y las decisiones del poder puede profundizar la desconfianza.
Y en tiempos donde la credibilidad institucional ya está tensionada, ese es un costo que Chile difícilmente puede seguir pagando.
¿Dónde está la ayuda social?
La pregunta queda instalada: ¿dónde está el equilibrio entre ajuste fiscal y apoyo real a las personas?
Porque mientras el ciudadano común ajusta su presupuesto mes a mes, el Estado parece enviar una señal distinta hacia arriba.
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