El lavado de activos en Chile ya no es marginal: bancos, casinos, remesas, criptomonedas y notarías aparecen como engranajes recurrentes en las rutas del dinero del crimen organizado.
Lavado de activos en Chile: el narco sí usa la banca y el sistema formal

Comprar fichas para jugar black jack en un casino y canjearlas luego por dinero sin haber apostado. Arbitrar divisas mediante casas de cambio. Enviar pesos chilenos a través de empresas de remesas que los entregan convertidos en moneda extranjera. Solicitar un crédito bancario para adquirir un vehículo o un inmueble, y luego servir esa deuda con recursos provenientes del tráfico, del fraude o de la corrupción.
Estos mecanismos —aparentemente dispersos— responden a una misma lógica estructural: insertar capitales ilícitos en los flujos legítimos de la economía formal, desdibujando su origen criminal mediante operaciones financieras, comerciales o patrimoniales.
El lavado de activos no es un fenómeno accesorio. Es, en rigor, el sistema circulatorio del crimen organizado. Sin lavado, no hay consolidación patrimonial; sin consolidación patrimonial, no hay expansión del delito.
La sofisticación creciente: del efectivo al ecosistema digital
Aunque los métodos tradicionales siguen predominando, en un porcentaje menor —pero en aumento— el dinero ilícito comienza a transitar hacia instrumentos digitales.
En septiembre de 2023, el ingeniero informático Jan Acuña fue condenado a cinco años de libertad vigilada por tráfico de drogas y lavado de activos. Para ocultar las ganancias, recurrió a criptomonedas, un mecanismo todavía poco habitual en las sentencias chilenas, pero cada vez más observado por las autoridades.
La primera alerta se originó un año antes, en septiembre de 2022, desde el aeropuerto de Leipzig, Alemania, donde se retuvo una encomienda con un kilo de éxtasis cuyo destino era Maipú.
Tras su detención, Carabineros allanó su domicilio y el de su madre, incautando cerca de $37 millones en efectivo, parte de ellos ocultos dentro de una lavadora. También se decomisaron tres billeteras digitales —dos asociadas a testaferros— por más de $35 millones.
“Se están desarrollando recién capacidades de detección”, señaló Mauricio Fernández, director de la Unidad de Lavado de Dinero de la Fiscalía (Ulddeco), respecto del rastreo de bitcoins.
“Tenemos criptoactivos incautados en cinco investigaciones, pero eso es la punta del iceberg. Muchos delitos se están manejando así”, advirtió.
La primera incautación de monedas virtuales por parte de la PDI se registró en 2021, cuando un narcotraficante de Valdivia operaba en mercados de la darkweb como Alphabay y Dream Market.
En ese entonces, el valor recuperado alcanzó los $7 millones. Para 2023, el monto de activos virtuales retenidos superó los $85 millones.
Sin embargo, pese a su crecimiento, estos decomisos representan apenas el 0,12% del patrimonio requisado entre 2018 y 2024. La mayor parte continúa concentrándose en bienes raíces y vehículos: cerca del 60% del total.
El predominio del método clásico: propiedades, autos y testaferros
El CIP.UDP revisó 37 sentencias por lavado de activos dictadas entre 2023 y 2024. El resultado es elocuente: el uso de criptomonedas sigue siendo excepcional.
En cambio, los mecanismos tradicionales persisten:
- En 24 causas se adquirieron vehículos
- En 18 se compraron bienes raíces
- En la mayoría se utilizaron testaferros o palos blancos
El lavado no se ejecuta necesariamente con sofisticación tecnológica, sino con estructuras sociales: familiares, intermediarios y sociedades instrumentales.
El narco sí utiliza la banca chilena
Uno de los puntos más controversiales del debate público reciente ha sido la afirmación de que “el narco no ocupa la banca”.
Los antecedentes judiciales desmienten esa idea.
Los bancos son una de las principales puertas de entrada del dinero ilícito al sistema financiero. En las sentencias revisadas desde 2023, aparecen en 24 causas.
Condenados por fraude, estafa, cohecho, contrabando y narcotráfico utilizaron instituciones bancarias en más de 65 ocasiones para:
- Depósitos
- Transferencias
- Solicitudes de crédito
- Financiamiento de activos
El mecanismo es simple: el bien se adquiere con apariencia legítima y la deuda se paga con recursos ilícitos.
En Chile, la reserva bancaria puede levantarse solo por consentimiento del titular o por orden judicial. De allí la discusión sobre flexibilizar el acceso en investigaciones de crimen organizado.
Una indicación del Gobierno en noviembre propuso permitir que la UAF acceda administrativamente a información bancaria bajo autorización judicial.
Sectores opositores alegaron riesgos para la privacidad. Ruth Hurtado, secretaria general del Partido Republicano, sostuvo: “el narco no hace transferencias bancarias”.
Nada más lejos de la evidencia.
La UAF ha señalado que, en un universo de 273 sentencias entre 2007 y 2022, el narcotráfico fue el delito base más frecuente (54,6%) y que en la mitad de los casos se utilizó al menos un banco como mecanismo de ocultamiento.
María Teresa Muñoz, abogada y exintegrante del CDE, lo resume con claridad:
“Siempre creemos que Chile es una isla exenta de lo que ocurre en el mundo. Está demostrado que los delincuentes usan la banca tal como la usa cualquier empresa”.
Cuando las instituciones financieras no responden a tiempo
La banca es pieza clave en el sistema antilavado. Sin embargo, no siempre actúa con la diligencia requerida.
Ocurrió en el caso Pacogate, donde varios bancos no alertaron oportunamente a la UAF sobre transacciones millonarias sin respaldo patrimonial.
Y ha ocurrido incluso frente a requerimientos judiciales.
El 15 de noviembre de 2024, la CMF sancionó al BCI y al Santander por no entregar antecedentes clave a la Fiscalía en una investigación por fraude al Fisco derivada del caso Convenios.
La ley exige entrega en 10 días hábiles. Pasaron cerca de ocho meses.
En los últimos cinco años, la CMF ha sancionado al menos ocho veces a distintas instituciones por incumplimientos similares.
Casas de cambio, remesas y casinos: circuitos vulnerables
El dinero ilícito no ingresa solo por bancos. También lo hace mediante sectores de menor fiscalización estructural:
- Casas de cambio
- Empresas de remesas
- Casinos
El CIP.UDP identifica estos actores en al menos 28 causas desde 2007.
En una reciente investigación, socios y empleados de Cambios Láser fueron acusados de blanquear ganancias del narcotráfico: cambiaban dólares, trasladaban dinero fraccionado a Argentina y Uruguay, y luego lo reinsertaban en Chile.
Las remesas, por su parte, permiten transferir recursos ilícitos al extranjero. En dos causas con sentencia en 2024 se registraron 164 giros por más de $164 millones hacia ciudades colombianas como Medellín y Bogotá.
Los casinos también constituyen puntos críticos. En al menos seis ocasiones, el lavado se ejecutó mediante compra y canje de fichas sin apuestas reales.
En el casino Monticello, por ejemplo, traficantes intentaron comprar $7 millones en fichas con billetes pequeños. La operación fue detectada, y el casino emitió un ROS a la UAF.
Notarías y conservadores: el punto final del lavado
Como el grueso del dinero ilícito termina consolidándose en activos tangibles, notarios y conservadores se vuelven eslabones sensibles.
Allí se protocolizan e inscriben:
- Autos
- Parcelas
- Departamentos
- Sociedades instrumentales
En 36 de 37 sentencias revisadas, los lavadores pasaron por notarías o conservadores.
Casos recientes como Cristopher Leiva (“el Toretto chileno”) o Sebastián Lacasia (“el Padrino”) muestran decomisos de Ferrari, McLaren, BMW y propiedades adquiridas mediante testaferros.
La UAF consigna que los notarios fueron el sector más vulnerado: en casi el 80% de las sentencias entre 2007 y 2022 hubo algún trámite notarial asociado.
No se trata de imputar participación directa, sino de comprender que el lavado prospera donde la fiscalización es insuficiente y la trazabilidad patrimonial es débil.
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