Lo que parecía un simple aviso inmobiliario en Mar del Plata terminó revelando la posible presencia de una obra de arte robada durante la ocupación nazi en Europa, dando paso a una compleja investigación histórica y judicial que involucra a un exfuncionario del régimen y a su familia en Argentina.
Un aviso inmobiliario destapa en Argentina la pista de una obra de arte robada por el nazismo

Todo comenzó con un aviso inmobiliario que pudo haber pasado inadvertido, como tantos otros en la ciudad balnearia de Mar del Plata. Sin embargo, un detalle llamó la atención de periodistas neerlandeses: en las imágenes de la publicación aparecía un cuadro que habría sido expoliado durante la ocupación nazi en Europa. La pregunta surgió de inmediato: ¿cómo llegó esa obra al living de una casona argentina?
Se trataba de Retrato de una dama, del pintor italiano Giuseppe Ghislandi, una obra que, según el diario Algemeen Dagblad, fue traída a Argentina por Friedrich Kadgien, exalto funcionario económico del régimen nazi.
Friedrich Kadgien y el engranaje financiero del Tercer Reich
Aunque poco conocido por el gran público, Kadgien ocupó un rol relevante en la maquinaria económica del nazismo. Según explicó Ariel Gelblung, director del Centro Simon Wiesenthal para América Latina, fue un joven miembro de las SS que ascendió rápidamente en la jerarquía gracias a su cercanía con Hermann Göring.
“Kadgien entendió cómo reducir y transformar en efectivo los bienes expropiados a los judíos”, señaló Gelblung, agregando que operó directamente en la conversión de activos saqueados para financiar el esfuerzo bélico nazi.
En la misma línea, el historiador Zoltán Kékesi, académico del University College de Londres, sostuvo que Kadgien dirigió una Oficina de Divisas clave para la guerra de Hitler, participando activamente en el expolio de propiedades judías. Su rol lo ubica dentro de la figura del Schreibtischtäter, o “perpetrador de escritorio”.
Del saqueo europeo a América Latina
Tras el colapso del Tercer Reich en 1945, Kadgien huyó a Suiza y posteriormente se trasladó a Brasil y Argentina. Según los investigadores, su actividad posterior estuvo vinculada a la transferencia de riqueza nazi hacia América Latina y a la rehabilitación de antiguos industriales y burócratas del régimen en Alemania Occidental.
Finalmente, Kadgien se estableció en Argentina bajo su identidad real, Friedrich Gustav Kadgien, residiendo en Vicente López y desarrollando una exitosa carrera empresarial. Murió en 1978 y fue enterrado en el Cementerio Alemán de Buenos Aires.
“Nunca hubo órdenes de captura contra él, porque no estuvo involucrado en delitos de sangre, sino en el expolio”, explicó Gelblung.
Argentina y los jerarcas nazis
Argentina fue destino de numerosos criminales y colaboradores nazis tras la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con Jonathan Karszenbaum, investigaciones de la CEANA establecieron que al menos 35 criminales de guerra ingresaron al país, entre ellos figuras como Adolf Eichmann, Josef Mengele y Klaus Barbie.
El vínculo con Retrato de una dama
Registros neerlandeses vinculan a Kadgien con la obra de Ghislandi, lo que sugiere que pudo haberse apropiado de ella mediante confiscación o compras forzadas durante la ocupación nazi. La hipótesis más sólida indica que el cuadro fue robado al comerciante de arte judío Jacques Goudstikker en Países Bajos tras julio de 1940.
Según Interpol Argentina, la obra es reclamada oficialmente por el gobierno neerlandés y figura como no restituida en los registros de la Agencia de Patrimonio Cultural de Países Bajos.
El aviso inmobiliario que reveló el secreto
En agosto, periodistas del Algemeen Dagblad detectaron el cuadro colgado en el living de una casa perteneciente a Patricia Kadgien, hija del exfuncionario nazi. Tras la publicación, el aviso fue retirado y la pintura desapareció del inmueble.
Posteriormente, la obra fue entregada por el abogado de Kadgien, mientras la Justicia argentina investiga a ella y a su pareja por presunto encubrimiento agravado, específicamente por obstrucción a la investigación.
En su declaración, Patricia Kadgien sostuvo que desconocía el origen ilícito del cuadro y afirmó que siempre lo consideró propiedad legítima de su padre.
Una definición pendiente
Ahora será la Justicia argentina la que deberá resolver si la obra es devuelta a Países Bajos y si corresponde atribuir responsabilidades legales a los herederos de Friedrich Kadgien, cerrando así un capítulo que conecta un aviso inmobiliario con uno de los episodios más oscuros del siglo XX.
Suscríbete a nuestro Newsletter
Recibe gratis las noticias clave del día en tu correo











